
Por Fran Rojas
Desde que me subí al metro ya se sentía distinto. Vagones llenos de mujeres, se veían todas preciosas, con esa mezcla de nervio y emoción en la cara. Se notaba que íbamos a lo mismo: a correr el Medio Maratón Femenino de Santiago, pero también a acompañarnos. Durante la carrera, cuando alguna se quedaba atrás o se veía cansada, siempre había otra para darle la mano, animarla o ayudarla a seguir. Nada de rivalidades, solo cariño, compañerismo y fiesta. Un ambiente muy fraterno, lleno de colores, alegría y mucha energía compartida.
Ese espíritu fue el que convirtió este domingo en un día histórico: más de 5.000 mujeres transformaron las calles de Ñuñoa en un mar de sororidad durante el Primer Medio Maratón Femenino de Santiago. Un hito inédito para el deporte chileno que celebró la fuerza, la comunidad y a las mujeres que estuvimos ahí.
En distancias de 7K y 21K, nos tomamos la mañana sin importar lo helada que estaba, con el Estadio Nacional como epicentro. Entre las protagonistas, destacó María José Calfilaf, de La Araucanía, quien se coronó campeona de los 21K con un tiempo de 1:15:31. Más allá del podio, confesó lo que todas sentimos: “Fue otra experiencia, más bonita”.

La jornada también tuvo a voces inspiradoras como Vesta Lugg, cantante y actriz, con quien solemos coincidir en estas instancias. Esta vez compartió lo que el running significa en su vida: “Para mí, el running es un deporte de comunidad. Es mi forma de conectar con mi equipo, mis amigas y también con mi papá” y recordó que el running es desafío y privilegio a la vez: “Nos da la oportunidad de registrar nuestras metas y objetivos”. Además, destacó la importancia de disfrutar cada paso: “Cada kilómetro suma y es un regalo que te haces a ti misma”.

El Primer Medio Maratón Femenino dejó claro que no se trató solo de correr, sino de compartir, animarse mutuamente, vivir un momento único y volver a la casa con el corazón lleno.










