Entrevista a Paulina Vergara, directora del Centro Cultural Letras Públicas

Paulina Vergara, directora del Centro Cultural Letras Públicas, ha dedicado los últimos años a trabajar en proyectos de escritura, lectura y reinserción social.

Paulina Vergara, directora del Centro Cultural Letras Públicas, ha dedicado los últimos años a trabajar en proyectos de escritura, lectura y reinserción social junto a personas privadas de libertad en Chile y México. A través de iniciativas como Proyecto Cartas y la revista Fábrica de Letras, ha impulsado espacios donde la literatura y la escritura epistolar se convierten en herramientas para reconstruir vínculos afectivos, reflexionar sobre la experiencia del encierro y abrir nuevas posibilidades de futuro. Actualmente, el proyecto desarrolla talleres en el Centro Penitenciario Femenino de Valparaíso y este 2026 inició además un nuevo taller con hombres privados de libertad orientado a fortalecer vínculos paternos y generar nuevas conexiones con el exterior.

En esta entrevista, Vergara reflexiona sobre la maternidad en prisión, los prejuicios hacia las mujeres privadas de libertad, el poder emocional de las cartas escritas a mano y el rol de la cultura en los procesos de reinserción. Además, aborda la importancia de llevar estas voces a espacios culturales masivos como La Furia del Libro de Invierno 2026, donde Letras Públicas participará el viernes 29 de mayo en el Espacio Lector del Centro Cultural Estación Mapocho con dos actividades abiertas al público: el taller de escritura epistolar “Se escriben cartas”, que se realizará entre las 17:00 y las 19:00 horas, y el lanzamiento de la revista Fábrica de Letras IV, programado para las 19:00 horas.

Gran parte del proyecto ha trabajado históricamente con mujeres privadas de libertad. ¿Qué descubriste sobre la experiencia femenina en la cárcel a través de las cartas?

He descubierto aquí y en México a mujeres con biografías complejas y la mayoría de las veces, ligadas a la exclusión social. En sus cartas están plasmados sus dolores y angustias relacionadas a la maternidad pero también sus sueños y proyectos de una vida diferente por y para sus hijas e hijos.

Ha sido y sigue siendo una experiencia desafiante, se trata de un espacio habitado

por mujeres que se encuentran en inhóspitos entornos cuya variedad y dureza no tiene fin. Y sin embargo, encuentran la fuerza para llegar con lluvia y con frío a escribir cartas a sus destinarios.

¿Qué tipo de dolores o culpas aparecen más frecuentemente en la escritura de mujeres privadas de libertad? ¿Crees que el taller que imparten ayuda a liberar estos dolores?

La herida abierta de las mujeres en la privación de libertad es la ausencia de sus hijas e hijos. Se trata de un dolor cargado de culpa que las mantiene en vilo durante toda su condena. A la sobrevivencia tras las rejas se suma la preocupación y ansiedad constante por los hijos.

La escritura de una carta ayuda a mitigar esos dolores y esas ausencias y puede llegar a recuperar o reforzar ese vínculo fracturado.

En tiempos hiper digitales, ¿qué tiene la carta escrita a mano que genera algo tan profundo?

La carta escrita a mano es una invitación a reflexionar y a imaginar. Nuestras escritoras de cartas diseñan una carta única para sus destinatarias y destinatarios. En la necesidad de suplir el presente no compartido con la o el destinatario, se despliegan una serie de estrategias literarias para describir con palabras un tiempo y un espacio y es así cuando se ponen en escena anhelos, sueños y deseos. A lo largo de las correspondencias se va proyectando un futuro posible.

En el discurso público se habla mucho de reinserción desde lo laboral, pero menos desde lo afectivo. ¿Qué rol juegan los vínculos emocionales en volver a empezar?

Los vínculos afectivos adentro lo son todo, el día de visita es sagrado y una desilusión para aquellas mujeres que no tienen a nadie que las visite y que vele por ellas. La soledad y la ausencia es la única certeza tras las rejas porque a diferencia de los hombres privados de libertad, las mujeres prisioneras son más castigadas familiar y socialmente, y por tanto abandonadas. Y cuando la libertad llega (porque va a llegar), las expectativas rara vez se cumplen porque el quiebre que provoca la privación de libertad en el mundo afectivo es de 360 grados y se requiere de mucho esfuerzo para recomponerlo.

¿Se puede reconstruir una vida a partir de una carta?

Creo que la carta en sí misma es muy poderosa, pero por sí sola no es un elemento de reinserción, se requiere aunar esfuerzos y trazar un proyecto. Lo que sí creo sumamente complejo, es que una persona se pueda reconstruir sin reflexionar y sin proyectar una vida diferente en libertad. En este sentido, una carta es el espacio idóneo para pensar y proyectar un futuro diferente.

¿Qué prejuicios crees que persisten especialmente hacia las mujeres privadas de libertad?

Las mujeres madres que se encuentran en privación de libertad son castigadas socialmente por abandonar a sus hijos. Se afirma de manera superficial que no pensaron en sus hijos e hijas al cometer el delito sin embargo, antes de caer en prisión debían cuidar a sus hijos y generar dinero sin salir de casa precisamente para cuidarlos.

Me llamó mucho la atención esta idea de que “la geografía literaria no está completa” sin personas privadas de libertad. ¿Por qué crees que la cultura todavía deja fuera esas voces?

Para gran parte de la sociedad chilena, incluyendo la editorial, son voces que no cuentan, voces calladas en el silencio que impone la desigualdad cultural: se trata de mujeres que se expresan con dificulta de manera oral y escrita y se requiere de un trabajo de una intensión para contar esas historias que nacen y mueren en la oralidad.

¿Qué tipo de literatura nace en contextos de encierro? ¿Tiene un tono, una urgencia o una honestidad distinta?

De manera natural, nace la literatura autobiográfica, es una urgencia la expresión adentro de las cárceles. El testimonio fluye porque permite visitar y valorar la propia historia. Sin embargo, cuando se propone algo distinto, los resultados son sorprendentes. La literatura puede ser convocada en formatos distintos adentro y afuera, biográficos o no. Trabajar la ficción es invitar a la imaginación

a reinventar la propia historia con palabras.

La revista Fábrica de Letras mezcla filosofía, sexualidad, poesía y cultura pop. ¿Por qué era importante escapar de una mirada solemne sobre la cárcel?

Porque es el rol de la literatura, contar historias en formatos creativos que permitan narrar mundos desconocidos desde el juego y la metáfora o el verso y la prosa, por ejemplo. La cárcel ya está contada de manera solemne en tesis y artículos académicos por un lado y por otro en los medios masivos de comunicación sesgados absolutamente y obedientes a los discursos políticos imperantes. Nosotros queremos rescatar  las dimensiones que tiene la cárcel que son nuestras propias dimensiones y capas porque lo que pasa adentro está totalmente relacionado con lo que pasa afuera, nos guste o no.

¿Qué significa para ustedes llevar este proyecto a un espacio cultural tan masivo y abierto como La Furia del Libro?

Es relevante y significativo para nosotros estar en esta feria que es un escaparate literario muy grande y diverso.  Es una posibilidad de incluir estas temáticas y estas historias de vida en un evento literario importante, que es donde siempre debieron estar.

Gricelda Lavín comenzó escribiendo cartas desde prisión y hoy hace talleres. ¿Qué representa su historia para Letras Públicas? Cuéntanos sobre su historia.

A Gricelda la conocimos el 2022, en los últimos meses de la pandemia, en el primer taller de escritura e intercambio de cartas que impartimos en el Centro Penitenciario Femenino Valparaíso. Cuando nosotros llegamos, ella ya escribía cartas por encargo a sus compañeras. En las cárceles, la mayoría de las mujeres se expresan de manera oral y escrita con mucha dificultad. En este contexto, su función era y es fundamental porque a través de la creación de misivas, no solo logró la comunicación entre el adentro y el afuera, sino que recompuso vínculos entre madres e hijas, parejas, en suma con el mundo afectivo de prisioneras. Nosotros potenciamos esa función e hicimos equipo con ella desde el primer momento y hoy Gricelda regresa a la cárcel a impartir talleres con nosotras, desde la otra orilla.

Un comentario

  1. Qué gran entrevista. El trabajo de Letras Públicas es tremendo, sobre todo porque nos recuerda que los lazos afectivos y la empatía son clave para reconstruir vidas. El caso de Gricelda es súper inspirador. ¡Mucho éxito con el proyecto!

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