pérdida

Sobre una pérdida de un hijo no nacido

Hace poco leí por ahí un artículo sobre las “pérdidas”. Decían que pueden ser tan terribles como perder a un hijo nacido. No lo sé, porque yo perdí al mío antes que naciera y no tengo hijos nacidos.

pérdida

Por P.A.

Hace poco leí por ahí un artículo sobre las “pérdidas”. Decían que pueden ser tan terribles como perder a un hijo nacido. No lo sé, porque yo perdí al mío antes que naciera y no tengo hijos nacidos. Sé que fue espantoso, realmente una pesadilla.
Llevaba 24 semanas conmigo y tuve ruptura de membrana. Me internaron en el hospital, me dijeron repetidas veces que lo tenia que retener por al menos 3 semanas más para que tuviera chances de vivir, pero que era muy poco probable que lo lograra. ¿Pero cómo retienes a un bebé?

Una semana exacta después de haber sido internada lo perdí. En el Tisne, que es hospital que me tocaba por FONASA, con enfermeras y auxiliares que se molestaban porque las llamaba y luego rodeada de matronas frías que se comunican contigo a través de ladridos. Mientras yo trataba de “retener” a mi bebé, escuchaba otra chica que estaba en trabajo de parto. En su voz se escuchaba su temor, su vulnerabilidad.

Recuerdo escucharla decir entre lágrimas “no puedo” y las matronas que le ladraban un duro “sí puedes, puja”. Nada de compasión, de empatía por esa otra mujer que está asustada y necesita apoyo.

Fue una absoluta pesadilla, donde te está ocurriendo lo peor que te podría ocurrir y los que te rodean son personas oscuras, que te tratan con desdén mientras tú estás allí, sin nadie que te quiera, que tenga un interés mínimo en contenerte. No es su problema, ellas sólo están haciendo su trabajo, que es lograr que la guagua salga. Fin.

Todo esto fue muy tarde en la noche. No sé qué hora habrá sido cuando finalmente lo perdí. Después de que me sacaron la placenta y todo lo demás para evitar infecciones, me llevaron a la sala de post parto, con las otras mujeres que habían tenido sus guagüitas. Y ahí estaba yo, sin poder parar de llorar rodeada de mujeres que amamantaban y les sonreían a sus recién nacidos.

Lloré al menos 24 horas seguidas, parando solamente para dormir. Me despertaba con los ojos hinchados y me volvía a quedar dormida con la cara mojada. No me podía tocar ni mirar la guata porque no soportaba el dolor de saber que él ya no estaba ahí.

Volví a mi casa y unos días después me empezó a salir leche. Fuimos a hacer el trámite en el hospital para poder enterrarlo, pero ni yo ni su padre fuimos capaces de verlo. Nunca nadie lo vio. Solamente esas matronas oscuras y otras personas del hospital, pero nadie que lo quisiera.

Me da pena que no lo hayamos podido hacer, pero superaba con creces nuestra fortaleza. Ya estábamos demasiado rotos, no teníamos la entereza necesaria.

Lo enterramos junto con otros 5 bebés más en una ceremonia organizada por el Hogar de Cristo. Éramos seis parejas que no podíamos parar de llorar. Así que aunque no sé lo que es perder un hijo nacido, puedo decir que es horrible perder uno no nacido.

De todo esto ya han pasado más de dos años. Y todavía no lo puedo hablar… A veces, si me preguntan y ando particularmente tranquila, puedo contarlo sin muchos detalles, pero en general la garganta se me cierra y el pecho se me tensa. Ahora mismo mientras escribo esto tengo que parar para sonarme y secarme las lágrimas.

Muchos dicen que este es un tema tabú. Pero yo no creo que no lo hablemos porque esté prohibido o sea particularmente incómodo, sino porque no podemos.

Es demasiado doloroso y en vez de hablar terminamos llorando sin ser capaces de sacar ninguna palabra o de armar ninguna frase entera y coherente. Escribir se puede y por eso lo hago, porque sé que a muchas, pero muchísimas mujeres nos ha pasado esto.

Lo sé porque cuando me pasó a mí varias mujeres me contaron sus experiencias. Siempre con pocos detalles, solamente compartiendo el hecho de que ellas sabían por lo que estaba pasando. Una complicidad que no necesita muchas más palabras que “yo también tuve una pérdida”.

Unos meses después lo volvimos a intentar. Fui al doctor, esperé el tiempo que me indicaron y me embaracé. Al día siguiente del test positivo me empezó a doler la ingle. Partimos a la clínica, pues por nada del mundo podría volver a ese hospital maldito, me hicieron una eco y resulta que el óvulo fecundado se había alojado en una trompa… Me sacaron la trompa.

Ahora tengo un 10% de probabilidad de volver a tener un embarazo ectópico. Un 90% de que sea normal. Pero después de esto, no pienso en el 90, pienso en el 10.

Y así es como he perdido partes de mí, de manera literal y figurada. A veces pienso que para que esa personita pueda vivir una le da parte de su alma. Que esa energía vital que te hace ser más que un grupo de células no es algo que viene de afuera, sino que viene de ti.

Entonces cuando muere, pierdes ese pedazo de alma que le diste. Esa es la parte figurada que perdí. Y ahora tengo tres pequeñas cicatrices que me hicieron para sacarme la parte literal, dejándome un sistema reproductivo mutilado, con una sola trompa amenazada con esa probabilidad del 10%.

¿Y ahora qué haces? ¿Lo vuelves a intentar? ¿Lo dejas atrás y sigues con tu vida? No lo sé, me da miedo descubrirlo. Sólo sé que puedo decidir no tenerlo, pero que no puedo decidir tenerlo. Y ahí te quedas, en la incógnita, sólo esperando que sea lo que sea, sea lo mejor para ti.

Si al igual que P.A. quieres escribir en Zancada, acá te decimos como.

6 Comments

  1. Gracias por compartir. Te mando un abrazo enorme y todos los deseos de que el tiempo y tú misma sanen lo vivido y lo llenen de luz.

  2. Hola. Leí tu testimonio ayer y sufrí mientras te leía, no se me olvidó en todo el día y aún no se me olvida. Imagino lo difícil que debe ser para ti. Solo quería comentar que el trato que te dieron en el hospital fue maltrato, que no te lo merecías, y que como dice la canción esa, la culpa no era tuya. Es evidente que no estaba en tu control lo de retener a tu hijo, quienes te dijeron eso son monstruos sin empatía. Espero que no te sientas culpable, y que con el tiempo puedas recordar con amor el tiempo que pasaste con tu bebé dentro tuyo. Te mando un abrazo grande.

  3. gracias por compartir

  4. Mucha fuerza y cariño para ti.

  5. Me ocurrió lo mismo en el sistema público cuando tuve un aborto retenido, hospitalizada para el legrado y en la misma pieza una chica de 16 años con un trabajo de parto que no quería tener. No sé cómo no me volví loca

  6. ¿no se supone que no es vida, no es un ser humano, menos un hijo o una guagua y todo eso que proclaman las pañuelito verde?

Comments are closed.