
¿Sabes qué son los perfumes gourmand? Son esas fragancias que parecen tener algo de comestible, aunque no podamos probarlas. Sus notas evocan postres, dulces y otros sabores reconfortantes, como vainilla, chocolate, cacao, caramelo, cereza, café o praliné. Son perfumes cálidos, envolventes y generalmente dulces, que buscan despertar una sensación de placer y familiaridad. Y quizás ahí está justamente parte de su encanto: los olemos y, antes de pensarlo demasiado, nuestra memoria emotiva se pone a trabajar.
Hay algo en los perfumes gourmand que nos resulta especialmente irresistible cuando llega el frío. Quizás porque tienen esa capacidad de envolvernos, de hacer que un día gris se sienta un poco más acogedor, o porque sus notas dulces nos recuerdan que el perfume también puede ser una pequeña forma de placer. Vainilla, cacao, cereza, caramelo, pera y chocolate aparecen esta temporada en composiciones cálidas, intensas y envolventes que nos dan ganas de volver a ellas una y otra vez.
Por acá amamos los perfumes precisamente por eso: porque no son solamente algo que olemos, sino algo que vivimos. Un perfume puede convertirse en parte de nuestra identidad, acompañarnos durante años y terminar asociado a una persona, una época o un lugar. Basta sentir determinada fragancia en la calle, en un ascensor o al pasar junto a alguien para que, de pronto, aparezca un recuerdo que creíamos guardado en algún rincón remoto de la memoria. Y en eso el perfume se parece muchísimo a la música. Una canción puede transportarnos en segundos a unas vacaciones, a una relación, a una casa donde vivimos, a una noche específica o a una versión anterior de nosotras mismas. Con las fragancias pasa exactamente lo mismo. Lo interesante es que siempre tenemos la posibilidad de crear nuevos recuerdos.
Por eso nos entusiasma que este invierno las notas gourmand vuelvan a ocupar un lugar tan importante. Son fragancias que juegan con ingredientes que asociamos naturalmente al placer y a la sensación de abrigo: vainilla, cacao, caramelo, chocolate, cereza. En los meses fríos, además, estos aromas parecen encontrar su momento perfecto. Se sienten más profundos, permanecen durante más tiempo sobre la piel y permiten apreciar cómo la fragancia va cambiando a lo largo del día.
Desde Silk Perfumes explican que esta tendencia está presente en distintas familias olfativas y que hoy existen alternativas gourmand para prácticamente todos los gustos. En las propuestas masculinas aparecen con fuerza el cacao y la vainilla, mientras que en las femeninas encontramos notas como cereza, pera, vainilla y caramelo. Pero más que dividirlos entre perfumes “para hombres” o “para mujeres”, nos gusta pensar en ellos como aromas que cada persona puede hacer propios (¿nunca han usado un perfume solo para recordar a alguien especial?).
Y dentro de este universo, la perfumería árabe se ha convertido en una alternativa especialmente interesante. Más allá de la idea de que todos sus perfumes son necesariamente intensos o demasiado densos, hoy existe una enorme variedad de propuestas, muchas de ellas sofisticadas, versátiles y con una muy buena relación precio-calidad. Además, las notas gourmand aparecen con frecuencia en estas composiciones, por lo que son una buena puerta de entrada para quienes quieren experimentar con aromas nuevos.
Entre las recomendaciones de Silk Perfumes para este invierno está Asad Bourbon de Lattafa, que combina lavanda, cacao, vainilla y notas amaderadas, una mezcla que tiene mucho de noche fría y abrigo grueso. También está Yara Elixir, de la misma casa, donde la vainilla y el caramelo se encuentran con acordes florales.
La lista continúa con Armani Stronger With You Intensely, que incorpora un corazón de toffee y un fondo cálido de vainilla; Jean Paul Gaultier Scandal Pour Homme Intense, con caramelo y maderas ambaradas; YSL Black Opium Over Red, donde la cereza y la vainilla tienen un papel protagonista; y Angel de Thierry Mugler, una combinación golosa de algodón de azúcar, chocolate, caramelo, vainilla y pachulí.
Podemos quedarnos con la vainilla que nos recuerda a la infancia, descubrir una cereza completamente nueva o enamorarnos de un perfume de cacao que termine acompañando una etapa que todavía no hemos vivido. Porque si algo tienen las fragancias es esa capacidad casi secreta de quedarse con nosotras. Algunas conservan recuerdos. Otras los despiertan. Y otras, quizás las mejores, todavía están esperando convertirse en uno.
