ZZ Top vuelve a Chile: barbas, riffs y rock incombustible asegurados

No hay nadie como ZZ Top, y su visita a Chile en el marco de una extensa y exitosa gira, es un notición.

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No hay nadie como ZZ Top, y su visita a Chile en el marco de una extensa y exitosa gira, es un notición. Es una de esas bandas que parece haber creado un género propio, uno donde el boogie, los riffs afilados y la actitud mandan desde hace más de medio siglo. Por eso, su regreso a Chile no es solo una fecha más: es un verdadero notición. El trío texano vuelve a Santiago para presentarse el 16 de noviembre en el Teatro Caupolicán.

Para entender por qué esto importa, hay que retroceder un poco. ZZ Top nace a fines de los 60 en Houston, en plena efervescencia del rock y el blues estadounidense. Pero mientras otros miraban hacia Inglaterra o California, ellos decidieron cavar más hondo en sus propias raíces: el blues texano, el boogie, el groove seco del sur. Desde el inicio, con Billy F. Gibbons en guitarra y voz, Dusty Hill en bajo y Frank Beard en batería, construyeron un sonido reconocible en segundos.

El gran punto de quiebre llega con Tres Hombres (1973), donde aparece “La Grange”, probablemente uno de los riffs más icónicos del rock. Ese tema, con su groove hipnótico, definió una forma de tocar y sentir la guitarra que todavía resuena hoy. Luego vendrían “Tush” y una serie de discos que consolidaron su lugar, pero fue en los 80 donde hicieron algo que no todos lograron: reinventarse sin perder identidad.

Ahí entra Eliminator (1983), un disco que mezcló sintetizadores, estética MTV y autos hot rod sin abandonar el ADN blusero. Canciones como “Gimme All Your Lovin’” o “Legs” no solo son hits, son cápsulas culturales de una década donde el rock se volvió visual, exagerado y global. ZZ Top entendió ese lenguaje antes que muchos, y lo hizo a su manera: barbas largas, humor seco y una elegancia medio grasosa que terminó siendo puro estilo.

El fan joven que llegó tarde a la fiesta, podría descubrir a ZZ Top como abrir una puerta a un universo donde todo tiene textura: el sonido, la imagen, incluso el tempo. No hay prisa en sus canciones, pero tampoco falta energía. Es música que avanza con confianza, como si supiera exactamente hacia dónde va.

Hoy, la banda sigue en pie con Gibbons y Beard, junto al bajista Elwood Francis, quien se integró tras la muerte de Hill en 2021. Más que sonar como una versión nostálgica (aunque obviamente algo de eso hay), el grupo ha mantenido su esencia viva, incluso en trabajos recientes como RAW (2022), grabado en una sola toma en un histórico salón de Texas, volviendo a lo básico.

Échale un vistazo a sus redes sociales y a los videos de su gira porque están mega activos.

Su regreso a Chile es una oportunidad de ver en vivo a una banda que ayuda a definir cómo suena el rock cuando se mezcla con raíces profundas, y para entender por qué, después de tantos años, siguen siendo relevantes.

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ZZ Top en Chile
The Big One Tour
Teatro Caupolicán
Lunes 16 de noviembre
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